EL YOGA DEL CORAZÓN | La medicina suprema
Para realizar la meditación del corazón no es necesaria una voluntad de hierro, ni irse al encuentro de un gurú a India o retirarse en una cueva en los Himalayas. No es una costosa terapia o un curso con un afamado coach. Y, sin embargo, su aplicación puede tener un efecto muy rápido en nuestro estado mental y en nuestra salud.
De hecho más bien es al contrario; este Yoga basado en la meditación del corazón podría llamarse también “la vía del Amor”, “el Camino del Corazón” etc, y lo que en él se expone es una explicación de cómo la quintaesencia de todas las religiones y de todas las terapias y sistemas de bienestar humano es el desarrollo del Amor hacia uno mismo y hacia los demás. Más importante aún, lo que sobretodo explicaremos aquí es un método para poder llegar a ese estado. ¿En qué consiste este método? En el propio nombre de “Yoga del Corazón” está la respuesta a esta pregunta.
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Al poner nuestra atención en la región del Chacra del corazón estamos estableciendo una conexión con la parte más tierna de nosotros. En ese momento, las capas duras y los residuos que la anudan sutilmente impidiendo que fluya nuestra luz esencial, nuestra inocencia y compasión, reciben un proceso de liberación curativa. Estos nudos del corazón incluyen y están detrás de los tres nudos o “granthis” de los que nos habla la tradición del yoga:
LOS NUDOS O “GRANTHIS” DEL CORAZÓN
Los nudos del corazón son las ataduras energéticas que se han ido produciendo a través de nuestras experiencias vitales y de nuestras acciones kármicas. Debido a nuestra identificación con nuestra mente y el cuerpo, y debido a nuestros apegos y deseos, se han generado obstrucciones que impiden la circulación libre y sana de “Prema” (Amor). Esto es lo que ha ido conformando nuestro cuerpo sutil sujeto a sus propios condicionamientos y al ciclo de reencarnaciones. La liberación de los nudos del corazón nos llevará a la disolución de todo karma y a la liberación espiritual. A la dichosa experiencia del Amor incondicionado.
Nuestra naturaleza espiritual está amordazada por los condicionamientos biológicos, psicológicos y sociales. Se trata de una herencia muy profunda e intrincada que solo una inmersión profunda en el núcleo de nuestro ser puede erradicar. Este es el objetivo del Yoga de la meditación en el Corazón.
Pero como ya hemos dicho no solo en el hinduismo, en todas las tradiciones se pone un énfasis especial en el corazón como centro espiritual. En la tradición cristiana observamos imágenes del “Sagrado Corazón de Jesús” donde Cristo se señala al corazón, ¿puede haber un mensaje más directo? El amor de Cristo arde en una llama que nos incita a encender nuestros propios corazones. Y si en la tradición del yoga se habla de esos nudos del corazón como fruto del karma, que nos obliga a reencarnarnos una y otra vez en la rueda del sufrimiento de la vida, la tradición egipcia también concede gran importancia al papel del corazón y de sus obstrucciones e impurezas en el viaje a través de la muerte. De aquí se puede deducir la tremenda importancia que es lograr su purificación a través de meditaciones del corazón.
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LAS CAPAS DEL CORAZÓN
Las tendencias y aspiraciones místicas o las experiencias extrasensoriales parten de este Chacra Anahata. Su naturaleza es más profunda que la del corazón emocional pues puede aspirar y llevar a reinos que se encuentran más allá de la forma. Por último, tenemos la expresión más sutil del corazón: Hridaya, del que ya hemos hablado, el Corazón Espiritual. Es el centro y el origen de nuestro ser que nos lleva a la Unión con la Consciencia Suprema. El conocimiento propio de Hridaya está más allá de la adquisición de datos y de la acumulación de experiencia. Hridaya entronca con la sabiduría esencial contenida en la plenitud del silencio. Sin embargo, es también en él donde se acumula la herencia kármica y los condicionamientos que nos atrapa en la ignorancia. Es decir, en el corazón está la fuente de nuestra individualidad, y es por eso que cuando hablamos de nosotros mismos nos señalamos en el corazón y no en la cabeza. Pero también en este lugar arde la llama de la Unidad Última de todo.
Alguna de las meditaciones que propondremos en este libro establecen un contacto directo con el corazón como órgano físico y también emocional. Esto va a tener un gran efecto benéfico sobre nuestro cuerpo y nuestro estado felicidad. Sin embargo, ahondando en Hridaya no solo lograremos esto pues, como hemos explicado, de Hridaya dependen los demás centros cardiales, sino que nos acercaremos a una plenitud del alma y a un estado de amor y dicha incondicional.
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